El Behaviorismo, es un término anglosajón significa comportamiento y proviene de la Psicología, se centra en el estudio de la actuación humana, también es conocido como Conductismo. Su existencia es una reacción contra el Institucionalismo, práctica que se venía realizando dentro de la Ciencia Política, muy criticada por cuánto su enfoque estaba dirigido hacia las instituciones, aunque este aspecto es importante, descuidaba al individuo como tal.
Esta corriente impulsó la profundización de la Ciencia Política y su desarrollo estuvo en los Estados Unidos, en especial después de la segunda Guerra Mundial, los behavioristas, laboraron para instituciones gubernamentales, por ello, su desarrollo quedó confinado a justificar resultados de los programas y actividades de las élites en el poder. Su aporte a la consolidación de la Ciencia Política, no se puede ignorar, en especial en su gran objetivo en trabajar para que la Ciencia Política fuese considerada como ciencia con un método y un discurso análogo a las Ciencias Naturales. A pesar de centrarse en el individuo incluye términos y focalizaciones grupales, su aporte al empleo de métodos cuantitativos para el análisis del comportamiento político de los individuos y la sociedad se sigue aplicando, con buenos resultados.
Su apogeo se ve eclipsado con la aparición del racionalismo crítico y el enfoque constructivista.
En Colombia, se aplica mucho sus principios, en especial el papel que desempeña ls encuesta y el marketing de la imagen. El análisis cualitativos, de profundizar los hechos políticos, está en un bajo nivel, de no hacer un esfuerzo para propiciar un análisis crítico al quehacer político, en la nación colombiana, puede quedarse en el desarrollo de una propuesta teórica esquemática y estática, tratando de confirmar el predominio de las élites y evitar el dinamismo dialéctico propio del quehacer humano.
Esto obliga a realizar un desarrollo de la ciencia política más allá de lo aparente, más allá de la vinculación laboral a entidades para analizar y confirmar el predominio de las políticas existentes. Es un llamado a un resurgimiento de la Ciencia Política desde la situacionalidad de los pueblos latinoamericanos, aceptado la existencia de problemas y tendencias globalizantes, pero sin abandonar el compromiso histórico de transformar el mundo a favor de nuestro goce presente como punto de partida para el goce de las futuras generaciones de los pueblos americanos.
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